¿Dejarías tus ahorros en manos de Google, Facebook o Apple?

Logos-Apple-Facebook-Google

Los tentáculos de Google van abrazando cada vez más sectores económicos. Quiere ser o ya es un claro competidor en negocios como las telecomunicaciones, la domótica e incluso la automoción, la energía y la sanidad. Quizá por eso los banqueros miran de reojo los movimientos del buscador y otros gigantes de internet, que están dando pequeños pasos para adentrarse en el mundo financiero, bien con plataformas de transacciones económicas, como desintermediarios y también como prestamistas.

El 8% de las transacciones financieras se hacen ya con servicios como el de Paypal

Paypal, plataforma digital de pagos y transacciones económicas usada sobre todo en el comercio «online», es la compañía aventajada en este terreno. Las entidades financieras tradicionales continúan acaparando el 92% del total de transacciones financieras que se realizan a día de hoy, pero servicios como el de Paypal —Amazon ha lanzado el suyo propio— han pasado de una cuota de mercado del 0,5% en 2009 a suponer el 8% al cierre del año pasado. Aunque Paypal sigue necesitando la existencia de la banca, pues para poder operar con este servicio es necesario disponer de una cuenta bancaria, lo cierto es que está arañando negocio a las entidades financieras en una de las operaciones más comunes entre los usarios.

La compañía posee actualmente 128 millones de cuentas activas y se espera que en 2016 alcance los 500 millones. Y es que una de las ventajas con que cuentan estas compañías es su excelente imagen y reputación entre el público, sobre todo el más joven. «Un valor añadido es, por ejemplo, que en lugar de clientes tienen fans», dice el profesor del IEB Antonio Herraiz Molina. Así lo prueba una encuesta de la consultora KAE que revela que el 10% de los británicos y estadounidenses preguntados depositarían su dinero en un hipotético Apple Bank, porcentaje que se eleva hasta el 43% en el caso de limitar la encuesta a los que son usuarios de la firma tecnológica.

¿Hacia un Google Bank o un Apple Bank?

El sector no contempla que Google o Apple lleguen a fundar sus propios bancos y tampoco provocarán la desaparición de las actuales entidades financieras, pero tratarán de competir con ellas en aquellas parcelas del sector que les reporten un alto margen de beneficios, como la financiacón. «Es un mercado complejo pero muy rentable si se sabe manejarlo», dice García de la Cruz. Y estas compañías, con un gran conocimiento, tecnlogía e información sobre los usuarios —Apple, gracias a Itunes, tiene almacenadas las tarjetas de crédito de 200 millones de usuarios, el doble que Banco Santander—, cuentan con gran liquidez a la que deben buscar una rentabilidad.

Google ya está operando, aunque de forma discreta, en el negocio del crédito. En Reino Unido está concediendo préstamos a sus clientes —no a los usuarios— que unicamente pueden destinar a adquirir publicidad del buscador. Al mismo tiempo, y como alternativa al crédito bancario, en el entorno web han nacido numerosas plataformas de «crowfunding» o financiación colectiva, normalmente con unos costes mucho menores que los tipos de interés que aplican las entidades por sus préstamos.

Como fuere, la compañía de Mountain View lanzó además en 2011Google Wallet, que permite pagar compras «online», y asoció a ese servicio, como también ha hecho Paypal, una tarjeta prepago disponible por ahora en Estados Unidos y que permite retirar dinero de las cuentas Wallet y pagar en los comercios con a través de terminales físicos que soporten Mastercard.

El pago por móvil, clave

El «boom» de los dispositivos móviles está provocando precisamente el desarrollo de nuevos medios de pago, como el pago sin contacto («contactless») a través de teléfonos móviles inteligentes («smartphones»). Y los bancos son conscientes de que no pueden perder esta bastalla. Valga de ejemplo como Caixabank, BBVA, Bankia, Banco Sabadell y Banco Cooperativo Español han lanzado ya este producto.

Las propias «telecos», conscientes de que la irrupción de esas compañías de contenidos les obliga a dar el salto al negocio de los servicios y contenidos digitales, pueden convertirse también en competidores de los bancos. Orange, por ejemplo, acaba de lanzar en España una tarjeta Mastercard de prepago recargable, «Orange Cash», sin necesidad de tener una cuenta bancaria y que permite a sus clientes hacer pagos tanto con el tradicional formato plástico como a través del «smartphone». Y Vodafone ha lanzado su propio Wallet, un servicio monedero en el móvil respaldado por Visa.

Facebook, gracias a la información que guarda sobre sus usuarios —gustos, eventos, intereses y preocupaciones—, puede convertirse en un portencial colaborar de la banca, más que en un competidor. A la espera de conocer nuevos pasos en este sentido, la red social fundada por Mark Zuckerberg ha anunciado ya un aceurdo com Paypal para poner a disposición de los millones de usuarios y anunciantes de Facebook el servicio de pagos. Además, entidades financieras como la australiana Commonwealth Bank van a poner en marcha en la red social oficinas virtuales que permitirán a los clientes realizar algunas operaciones básicas.

A la espera de un marco regulatorio

Quizá la última gran novedad en este campo de la desintermediación financiera sea Bitcoin, una moneda electrónica de uso exclusivo en internet que se ha convertido en una alternativa real a la transferencia de dinero en efectivo y sin coste alguno. Ahora bien, esta nueva divisa, pese a no estar ligada con la situación financiera de un país o una región, puede llegar a ser extramadamente volátil por la especulación que puede alimentar y, además, algunos bancos centrales han advertido sobre el riesgo que supone, lo que no acaba de generar confianza en los usuarios.

De hecho, uno de los principales obstáculos a los que se enfretan Google, Facebook y Bitcoin para irrumpir en el sector financiero es la regulación. O mejor dicho su ausencia. Mientras la crisis financiera ha obligado a los supervisores a extramar la vigilancia y regulación de la banca, estas compañías parecen operar todavía bajo un marco legislativo muy laxo, como vienen denunciando las compañías de telefonía, unas de las más afectadas por su aparición. La Comisión Europea, de hecho, empieza a estudiar una posible regulación para ellas.

Algunas entidades han firmado ya grandes acuerdos con las «telecos» para el despliegue del pago con el móvil, como La Caixa con Telefónica. Otros bancos prefieren dar el salto hacia el mundo digital comprando las propias compañías de internet que van surgiendo: BBVA, por ejemplo, acaba de adquirir la plataforma de banca móvil Simple por 85 milones de euros. Los banqueros saben que deben adaptar sus entidades a estos nuevos tiempos si no quieren convertirse en la siguiente víctima de Google.