Localizan el lugar donde se almacena la memoria a largo plazo

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Recordar el pasado nos hace ser quienes somos en la actualidad. Y es que el almacenamiento de nuestras historias y vivencias es un proceso fundamental de nuestra vida. Ahora científicos españoles y alemanes parecen revolucionar las teorías clásicas sobre la localización cerebral de la memoria a largo plazo.

Uno de los interrogantes más fascinantes sobre el funcionamiento del cerebro trata de desvelar cómo se produce el almacenamiento de nuestros recuerdos. Y es que guardar en nuestra cabeza historias del pasado es una forma de saber quiénes hemos sido y cómo somos en la actualidad. Ahora científicos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y el Max Planck Institute for Medical Research de Heidelberg (Alemania) han encontrado nuevas pistas sobre la memoria a largo plazo.

Conocer cómo se forman y almacenan recuerdos es una parte clave de nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo. En otras palabras, en pacientes diagnosticados con Alzhéimer, los individuos pierden la noción de sí mismos porque son incapaces de recordar nada.

Por este motivo, localizar el almacén de la memoria a largo plazo podría interesarnos mucho para entender el progreso de algunas enfermedades neurodegenerativas. No solo eso, sino que incluso podríamos pensar en posibilidades tan futuristas como la implantación de falsos recuerdos. ¿Sería posible alterar nuestra particular caja de Pandora de los recuerdos?

Hasta el momento, los investigadores relacionaban una región específica del cerebro, el hipocampo, con la localización de la memoria a largo plazo. Sin embargo, el trabajo de los investigadores alemanes y españoles parece apuntar en otra dirección. En un estudio realizado en ratones, sugieren que la situación de algunos de nuestros recuerdos podría encontrarse de forma directa en la corteza motora y no en el hipocampo, como recogen desde la Agencia SINC.

La investigación también revela el papel fundamental de los receptores tipo NMDA, sin cuya actividad no sería posible la capacidad de aprendizaje o la memoria a largo plazo. Para comprobarlo, los investigadores fueron capaces de bloquear estos receptores con técnicas de biología molecular sofisticadas, observando que los ratones no eran capaces de aprender a pulsar una palanca para obtener alimento, un juego bastante sencillo y fácil en roedores que no tuvieran alterados estos receptores.

En palabras de los autores, recogidas por SINC, este trabajo puede revolucionar teorías clásicas de la neurociencia, relacionadas con el aprendizaje y la memoria a largo plazo:

Supone un importante cambio en los conceptos actuales sobre el aprendizaje y la memoria, ya que el conocimiento de los mecanismos neuronales que subyacen a la adquisición, consolidación y rememoración de aprendizajes motores y cognitivos es un requisito relevante para el desarrollo de técnicas diagnósticas y terapéuticas relacionadas con diversas patologías, como las demencias.

Sin duda alguna, su publicación en Nature Communications marca un punto de inflexión en la neurobiología y en los textos tradicionales de esta disciplina científica. Sabiendo dónde está recogida la memoria a largo plazo en roedores, el futuro vendrá marcado por la confirmación de estos estudios en seres humanos, y su posible aplicación en el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades.